Los seres humanos somos personas de hábitos. Es decir, solemos tener una rutina al levantarnos, al elegir las comidas en la semana, en cómo nos trasladamos, dormimos y hasta en cómo nos relacionamos con otras personas.

Y también, aunque no nos demos cuenta, cada ser humano dispone de un patrón de conductas prefijadas que se manifiestan cotidianamente el enfrentarse a diferentes estímulos,  que pueden impulsar o retrasar la concreción de nuestros deseos y objetivos. En esta nota te contaré cuáles son los 5 hábitos de las personas emocionalmente inteligentes, para que tengas la oportunidad de incorporarlos a tu día a día y de esta forma no ser solo más exitoso en los negocios, sino también una persona más feliz y plena.

1. Equilibrar vida personal y trabajo

El tiempo es la mayor ventaja y virtud con el que podemos contar, pero sólo si lo sabemos administrar en nuestro beneficio.

¿Cuánto tiempo tardamos en entender a nuestros padres, amigos, parejas para perdonar, aceptar y disfrutar? ¿Cuánto tiempo perdemos por creer que debemos encajar, en lugar de entender que la única aceptación necesaria es la de nosotros mismos? Y por supuesto, ¿cuándo tiempo invertimos en quejas, lamentos y críticas hacia los demás para intentar disimular de una manera poco aceptable las propias falencias que no nos animamos a cambiar?

Cuando se habla de victorias o éxito y se lo relaciona directamente con la felicidad se están omitiendo factores indispensables que pueden llegar a hacer tambalear la ecuación. Un éxito laboral no conlleva a la felicidad si no se ha trabajado previamente en un balance entre la vida particular, interior y profesional. Como tampoco es felicidad enamorarse y encontrar aquella persona que nos hace ver el mundo desde una perspectiva más alentadora y pasional. Porque el amor dura poco cuando uno mismo no se encuentra en equilibrio en todos los aspectos de su propia existencia.  Poder disfrutar a pleno tanto las horas que compartimos con nuestros amigos o familia, como las de nuestro trabajo, brindándole a cada momento toda nuestra atención y goce, será esencial para conseguir nuestros objetivos.

2. Cambiar de rutina

Un persona exitosa debe gran parte de sus logros a animarse a lo desconocido, a lo que otros aún no han podido vislumbrar. En su visión de niño radica su pasión, en su determinación de adulto radica el esfuerzo, y entre ambas sincronizadas se erige el logro. Pero para animarse a lo desconocido es imprescindible disponer del hábito de saber sorprenderse y de ser capaz de modificar rutinas preestablecidas.

Cambiar el chip y salir a caminar por los alrededores, tomar un pequeño postre o gaseosa en el banco de una plaza o alterar una costumbre diaria  para observar la naturaleza, son simples tips que lograrán que tu mente vuelva renovada, además que lograrás entrenarla para en lugar de actuar siempre “de memoria”, sea capaz de hallar soluciones novedosas en cada situación.

Los juegos, cabe destacar son excelentes métodos que nos permiten cortar con el día a día y aumentar la energía física y el entusiasmo. Una simple consola puede hacer maravillas cuando estás en ese punto que sientes que estás precisando una actividad diferente. Ponerte en el papel de Mario Bross o Nathan Drake  puede darte ese impulso que estabas necesitando para cambiar de perspectiva.

3. Desprenderse del ego

El ego, entendido como la instancia psíquica donde nos reconocemos como seres humanos con virtudes y defectos, es necesario para desarrollar una personalidad sólida, con fuertes creencias y valores sin caer en las garras de la inseguridad ni la dependencia. Pero el obstáculo mayor se presenta cuando las ansias de reconocimiento son tan grandes que no dejamos lugar a emociones más positivas como la generosidad y la auto realización.

El ego negativo es aquella tendencia destructiva que guía a las personas a estar demasiado pendientes de la opinión que despiertan en los demás, y dejan que su esencia se pierda en la mediocridad del rebaño y la valoración ajena.  El error del reconocimiento que impide crecer y concretar los sueños propios es cuando el ego en su afán de buscar admiración o aplausos desvía el camino y obliga a la persona a tomar decisiones por los demás y no por uno mismo.

Entonces estar demasiado pendiente del reconocimiento de un jefe, una pareja o un padre se convierte en una fuente que succiona energía y genera frustración y resentimiento en el caso de no encontrar la respuesta esperada. Sustituir el reconocimiento de los demás, que en muchas ocasiones puede llegar tarde, lento o nunca, por el auto reconocimiento será entonces la clave de la realización.

4. Aprender de los errores

Cuando una persona logra superarse y trasgredir los límites y barreras de la propia psiquis es cuando consigue elevarse y avanzar hasta concretar los objetivos planteados a todo nivel. Pensemos en como ha ido evolucionando la humanidad desde tiempos recónditos. Al hombre con su razón cartesiana a cuestas se le pueden endilgar millones de errores, desvíos y hasta miserias, pero siempre persistió en su intento de mejorar y superarse. Desde el fuego y las rocas, hasta la tecnología moderna.

Aprender de los errores implica también a derribar ciertas creencias, que pueden haberte llevado a conclusiones como “no soy capaz de lograr mis metas” o “otros son mejores que yo para hacer las cosas“.

Una persona emocionalmente inteligente es por lo tanto capaz de comprender y decodificar las causas que lo llevaron a cometer ciertas equivocaciones, para que en próximas situaciones análogas o con puntos en común, ser capaz de aplicar las lecciones aprendidas y el autoconocimiento, evitando de esta manera chocar con la misma piedra. 

5. Plantearse nuevos desafíos

Cuando éramos chicos tal vez soñábamos con jugar un Juego Olímpico, ser tapa de una revista, trabajar en la NASA o ganar un Premio Nobel. Pero con el paso del tiempo, y las experiencias de vida, nuestros deseos se van transformado. Y tal vez aquellos objetivos que nos motivaban en el pasado, y que aun guían nuestro presente y acciones, ya han perdido importancia en nuestro ser. Si te ves reflejado, es posible que sea un buen momento para dar un golpe de timón explorando tu inteligencia emocional, y encuentres nuevos desafíos que estimulen tu alma, y contribuyan a volver a sacar el 100%, ¡o aún más ! de tu capacidad y potencial.