Como todos sabemos y seguramente hemos debatido y charlado con amigos y compañeros de oficina, esta pequeña palabrita tan ansiada y esperada no siempre es fácil de encontrar. Existen miles de publicaciones, estudios científicos y ponencias internacionales que juran y perjuran hallar la manera de conducir al ser humano al éxito en toda índole. Es decir, ser un empresario o profesional prestigioso, gozar de una familia unida y conseguir la pareja soñada. Pero como en casi todo en la vida, una cosa es aplaudir de pie la conferencia de algún experto en la materia y otra muy distinta es implementar para con uno mismo tantos tips y consejos para lograr las metas propuestas.

Esta situación particular se debe principalmente que la primer clave para el éxito es la experiencia. Vivimos en un mundo sensorial donde desde muy pequeños hemos aprendido a crecer en base a prueba y error. Un par de llantos, unas cuantas caídas, retos de nuestros padres, y de repente cuando menos lo esperamos dominábamos aquello que en un principio tanto trabajo nos costaba.

La experiencia es el primer pilar de apoyo para el crecimiento personal y profesional porque nos permite conocernos como seres humanos, saber a ciencia cierta nuestros dones y virtudes, como así también nuestro talón de Aquiles.

Este conjunto de vivencias acumuladas a lo largo de la vida van conformando un complejo entramado psíquico que conocemos como creencias. Estas creencias por otra parte pueden ser limitantes o estimulantes. Vale decir que de nuestros errores pasados o dolores la mente puede llegar a la conclusión que “no soy capaz de lograr mis metas” o “otros son mejores que yo para hacer las cosas“ y por el contrario, de nuestros aciertos y esfuerzos se despuntan creencias como “puedo lograr todo lo que me proponga”, “soy una persona valiosa”, etc.

En definitiva, ese factor que diferencia a las personas con éxito y las que no, siempre se debe a cuestiones emocionales. Es decir que a mayor inteligencia emocional y capacidad de procesar los diferentes de ánimo que vamos atravesando de acuerdo a las circunstancias vividas, más aumentan las chances de alzarse con la concreción de objetivos y metas. Ahora bien, no basta con el autoconocimiento y la elaboración de un correcto sistema de creencias psíquicas para cumplir nuestras expectativas. Existen algunos elementos en común que paulatinamente van redirigiendo el camino para culminar con el gran logro.

Claves para el éxito

1. Salirse de la norma:

El pensamiento lateral, la mirada desde otro ángulo, junto a una personalidad que se adapte fácilmente a los cambios y encuentre el momento justo de la oportunidad y lo sepa aprovechar tiene más del 50% del camino allanado. Seguir manuales, copiar tendencias o acoplarse al modelo de negocio de turno pueden llegar a convertirlo en un buen profesional o empresario, pero al éxito se llega siempre innovando y saliendo de la zona de confort.

2. Equilibrar los pensamientos

Así como una mentira no por mucho repetirla se convierte en verdad, una verdad a medias o empañada por pensamientos distorsionados puede derribar las mentes más brillantes y a las carreras más prosperas. Para poder gozar de pensamientos limpios, positivos y enfocados al éxito es indispensable encontrar y mantener a la mente focalizada en emociones positivas.

3. Manejar los contratiempos

La desesperación rápidamente tocará a la puerta de quienes no sepan aprovechar y medir el valor que tienen los obstáculos que se plantean en el camino. De hecho, muchas grandes ideas suceden justo cuando la primera acaba de fallar. Los primeros intentos son siempre pinceladas en un lienzo que permite luego desplegar el arte. Por consiguiente, en lugar de entrar en pánico, correr detrás de proveedores o distraer la mente con preocupaciones, las verdaderas personas de éxito encuentran en las crisis las mejores soluciones.

4. Rodearse de personas mejores que uno

La persona capaz, inteligente y con capacidad de liderazgo sabe que el camino a la cima rara vez se consigue solo. Es necesario un equipo pujante que solvente cada acción de negocio que se planea. Es indispensable contar con profesionales altamente capacitados que sepan colaborar en equipo para hacer relucir las potencialidades y virtudes de cada uno de forma tal que conformen un todo. En la humildad de reconocer los valores ajenos reside el espíritu del éxito.

5. Conocer los porqué

Ese puntapié inicial , la llama que encendió la primer idea, las charlas internas o los motivos reales que nos llevan a tomar decisiones es lo que nos permitirá no sólo alcanzar el éxito sino también disfrutarlo y expandirlo. Comprar desmedidamente, rodearse de lujos, u ocultar el dolor de una infancia con falencias económicas no son razones valederas para el éxito porque en todas ellas reside el egoísmo, la ambición o la negación.

Para encontrar justamente ese fuego sagrado que impulse a conseguir las metas debemos encontrar motivos positivos y saludables que mantengan firme la ilusión en momentos difíciles, y sostengan el difícil andamiaje emocional que servirá de contención y motivación. 

El éxito consiste en obtener lo que se desea. La felicidad, en disfrutar lo que se obtiene.
Emerson (1803-1882) Poeta y pensador estadounidense.