La neuroplasticidad es la capacidad innata que posee todo cerebro de crear redes neuronales luego de ser sometido a nuevas experiencias, dando lugar a un sinfín de habilidades y cambios que hasta el momento se daban por imposibles.

Esta característica permite un amplio caudal de beneficios para las personas, ya que queda comprobado empíricamente que el cerebro puede moldearse, readaptarse e incluso generar nuevas neuronas en diferentes partes de la corteza cerebral. Esto provoca por consiguiente la posibilidad de detener enfermedades degenerativas, darle tratamiento a lesiones, o tratar patologías psicológicas como la depresión, los trastornos de ansiedad y demás problemas psíquicos.

Todos estos conceptos y explicaciones bien podrían tratarse de un artículo digno de una revista de ciencias o salud. Pero, ¿cuál es el punto de comparación de la neuroplasticidad y el emprendedurismo? Justamente, al abrirse el campo de juego y establecerse que las funciones del cerebro pueden ser modificadas y sustituidas por otras más ventajosas, es cuando las chances de llevar una idea a lo más alto se torna cada vez más posible.

En EnvialoSimple investigamos los mitos y pensamientos estructurados más comunes que hay que empezar a dejar de lado para dar lugar a una nueva concepción del mundo y de los negocios

Mito 1: “Todo es cuestión de genética”

Desde tiempos inmemoriales se ha pensado que los genes juegan un papel determinante en el desarrollo, salud y forma de vida de una persona.

Es muy común que la gente se remita a un padre escueto de palabras o poco comunicativo para dar una explicación lógica a su timidez o a su falta de carácter para imponer una idea o pensamiento. Lo mismo ocurre cuando se habla de poca memoria, falta de concentración e incluso ciertas emociones como la ira, el egoísmo o la inconstancia.

Todos los males parecen tener su justificación en la carga genética y en el modelo que hemos vivenciado desde pequeños. Y si bien es cierto que cada persona lleva consigo desde que era un diminuto embrión la influencia de los genes de sus progenitores, esta situación no es condición absoluta para determinar la personalidad.

Realidad: “Tanto si piensas que puedes como si piensas que no, tienes razón.” ( Henry Ford)

En lugar de usar como escudo protector las dificultades de carácter que se puedan manifestar, es hora de procesar correctamente la información que recibe nuestro cerebro para readaptarlo a un modo de interpretación más sano.De esta manera, u na persona que piensa que nunca va a poder llevar adelante la idea de un negocio propio porque le faltan las destrezas necesarias, puede enfocarse en incorporar habilidades más aptas para la concreción de su deseo.

En este plano, Richard Davidson, neurocientífico dedicado al estudio de los mecanismos que intervienen en la constitución de una mente saludable, considera que el cerebro puede aprender nuevos perfiles emocionales y ser consecuente a ellos. Entonces desarrollar la tenacidad, voluntad, actitud y demás rasgos de carácter deseado ya no es una utopía, sino que se erige como posibilidad tangible y concreta..

Mito 2: “El ejercicio cerebral sólo tiene relación con la memoria”

Al contrario de lo que se piensa, la memoria es sólo uno de todos los aspectos que se pueden modificar a través del entendimiento de la plasticidad neuronal.
Es bien sabido que en el mundo empresarial el stress que conlleva tomar ciertas decisiones por sobre otras, correr con cuentas o empleados que pagar o dejar un trabajo estable para concretar el sueño de un emprendimiento propio son factores que generan nerviosismo o ansiedad, y que influyen de manera determinante en el éxito o fracaso de la meta deseada.

Realidad: “Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo.” ( Einstein)

El cerebro es un músculo más de nuestro cuerpo, a decir verdad, es el músculo más grande que poseemos pero tiene las mismas exigencias que las pantorrillas, los femorales o los abdominales: Entrenamiento.  Si se educa y día a día se fortalece, el mensaje que se le dicta al cerebro es que es posible tomar las riendas del stress para impedir que éste opere de manera desfavorable en la toma de decisiones.

Mito 3 : “Después de cierta edad no se puede aprender”

Para aquellos que ya pasaron el umbral de los 30 e incluso de los 40, es común que piensen que a determinada edad ya no se puede aprender nada nuevo.
Es por ello que una persona que durante más de 15 años se desempeñó como empleado en un estudio de diseño gráfico, por ejemplo, crea fervientemente que nunca podrá emprender su propio negocio.

Realidad: “El mal no está en tener faltas sino en no tratar de enmendarlas” (Confucio).

La edad siempre fue un elemento limitante para la humanidad y todos esos conceptos están siendo puestos a prueba con el avances de las ciencias de regeneración neuronal. Erróneamente se ha creído que la capacidad plástica del cerebro sólo tenía lugar en el período de desarrollo del sistema nervioso y que luego esa propiedad de aprendizaje y reestructuración permanecía estática. El aprendizaje Hebbiano, como se denomina al aprendizaje neuronal, consiste en que todas las neuronas pueden realizar nuevas sinapsis o comunicaciones de acuerdo a las experiencias vividas. Y, por ende, incorporar a la edad que sea nuevos modos de ver el mundo, relacionarse y aprender.

El cerebro no sólo permite el aprendizaje, sino que premia los nuevos estímulos. Lo mantiene joven, atento y contribuye a una mejoría en las habilidades de la relación con otros seres humanos, en la salud física y en la mental. Es por ello que la edad ya no es excusa válida para no embarcarse en la práctica de una idea o la realización de un sueño.

Las frases como: “Yo no nací para esto”, “los demás tienen la suerte que yo no tengo”, “si me hubiesen criado distinto”, “no tengo mentalidad de líder” o cualquier tipo de pensamiento negativo ya pueden ser enjuiciadas y desterradas al olvido para incorporar una visión más positiva y acorde a las aspiraciones de cada uno.