Desde hace muchas décadas el proceso de selección de personal ha constado de una serie de pasos más o menos mecanizados que se realizaba desde una consultora especializada o desde los propios departamentos de recursos humanos. El sistema consistía en una convocatoria abierta en medios impresos o digitales, y luego de la recepción de los currículums se procedía a entrevistar por tandas a los candidatos preseleccionados para así seguir avanzando en el proceso hasta encontrar con el indicado .

Con el pasar de los años este mecanismo se ha ido perfeccionando y se han incluido tests de personalidad, lógica, entrevistas en inglés y hasta audiencias en las casas de los candidatos para evaluar su vida en general. Esta impronta un tanto exagerada, sin embargo, no ha logrado que las marcas recluten el profesional esperado, y muchas veces se ha terminado la relación laboral mucho antes de lo estimado.

En la actualidad, con un cambio de visión respecto a modelos laborales anteriores y muchos otros aspectos que flexibilizan los parámetros establecidos en busca de productividad y empleados más contentos que influyan positivamente en la empresa, se toman en cuenta otros factores a la hora de elegir un perfil laboral.

Entonces, ¿qué hacer frente a una entrevista de un puesto que nos interesa mucho?

Como primera medida, la búsqueda previa sobre los valores, cultura e información de la corporación es vital. Allí nos daremos cuenta más fehacientemente qué tipo de profesional buscan, y si estas condiciones van de la mano con la personalidad y conocimientos del candidato. Una vez realizada esta acción , prepararemos dos aspectos fundamentales, la vestimenta y lo que queremos destacar de nosotros mismos independientemente de las preguntas que nos hagan.

En cuanto a la ropa o atuendo siempre se ha recomendado asistir de manera formal y elegante, no obstante ello hoy en día muchas empresas optan por un clima y ambiente más relajado en donde el confort y la comodidad priman sobre los trajes o vestimentas muy estructurados. Un especialista en selección de personal estará buscando una persona que tenga los conocimientos necesarios para el área y se acomode a la perfección con la identidad de la marca. Entonces para decidir qué atuendo llevar lo más importante es conocer a la empresa en cuestión y adaptar la imagen, siempre permaneciendo dentro del estilo de cada uno, a la cultura de la marca.

Ahora bien, una vez presente en la entrevista personal o virtual, lo más importante es mantener el contacto visual con el entrevistador, saber escuchar y responder de forma tal que se inspire confianza y experticia. Dado que hay muchos tipos de entrevistas laborales que van desde una charla de café hasta un cuestionario que repasa vida y obra de cada personal, el principal valor es poder moverse dentro de estos tipos con la mayor comodidad posible y siempre recalcando lo positivo que se tiene para aportar. Las emociones juegan un papel fundamental a la hora de seleccionar personal, y si bien antes se buscaban cifras duras como notas académicas o cantidad de clientes, hoy esta tendencia se matiza con la necesidad de las marcas de contar con personal emocionalmente comprometido, con una vida plena y actitud positiva frente a su trabajo. Entonces si algún ítem no es cumplido o no se conoce un punto, antes de inventar o pretender saber es mejor mostrarse interesado en aprender y mejorar.

En el momento de hablar de defectos personales, lo recomendable es ser abierto y franco y siempre señalar aspectos que atañen directamente a la actividad laboral, y culminar con una frase que trasmita que se está trabajando para corregir esos errores o defectos para convertirlos en virtudes.  Nadie espera a un ser humano perfecto, pero cuando se miente en este aspecto podremos estar seguro que el especialista lo notará y no será bien recibido.

Afrontar una entrevista laboral es lo más parecido a una cita a ciegas que existe. Y para salir exitosos tenemos que cautivar a nuestro interlocutor de manera franca y sincera mostrando nuestras potencialidades y generando un clima distendido y ameno. Las marcas necesitan el capital humano más que cualquier otro valor, y como son conscientes de esta necesidad valorarán a aquellos candidatos que además de conocimientos tengan la actitud correcta y la pasión por lo que hacen.